Autismo en Niñas: Por Qué Puede Pasar Desapercibido

Conozca cómo puede manifestarse el autismo en las niñas, cómo el camuflaje puede hacer que algunas características autistas sean más difíciles de reconocer y qué pueden observar los padres en niños, niñas y adolescentes. Aunque los criterios diagnósticos fundamentales del autismo son los mismos para niños y niñas, la manera en que las características autistas se manifiestan y se reconocen puede variar.

Por Rebeca Schvartzman, Fonoaudióloga, reg. CASLPO | Talk & Bloom®

 

Históricamente, el autismo se ha identificado y diagnosticado con mayor frecuencia en niños que en niñas. Un factor que puede contribuir a esta diferencia es que las primeras investigaciones sobre el autismo y la comprensión clínica de esta condición se basaron, en gran medida, en muestras compuestas principalmente por niños. Por consiguiente, las características que los profesionales aprendieron a reconocer quizá no reflejaban toda la diversidad de manifestaciones del autismo.

Cada vez más investigaciones destacan la importancia de reconocer a las niñas y mujeres autistas cuyas características pueden ser menos evidentes, interpretarse de manera diferente o camuflarse mediante estrategias aprendidas. Por esta razón, algunas niñas y mujeres pasan desapercibidas, reciben un diagnóstico diferente o son diagnosticadas más tarde en la vida, lo que puede retrasar el acceso a los apoyos adecuados.

Sin embargo, las manifestaciones del autismo que son menos fáciles de reconocer no son exclusivas de las niñas. Los niños que presentan características autistas similares, incluidos aquellos con habilidades lingüísticas y cognitivas sólidas, también pueden pasar desapercibidos o ser identificados de manera incorrecta cuando sus características no coinciden con los estereotipos más conocidos del autismo. Los mismos criterios diagnósticos se aplican a niños y niñas, pero la forma en que las características autistas se manifiestan, se compensan o se reconocen puede variar de una persona a otra.

Aunque la investigación sobre el autismo en mujeres ha aumentado, se necesitan más estudios para comprender toda la diversidad de sus manifestaciones y mejorar su identificación y evaluación en diferentes personas.

El Autismo Puede Manifestarse de Distintas Maneras

Algunas características autistas son fáciles de observar, mientras que otras pueden ser menos evidentes debido a la forma en que se experimentan, se expresan o se camuflan. El comportamiento externo de un niño no siempre refleja plenamente sus diferencias, el esfuerzo que realiza para desenvolverse en situaciones cotidianas o los apoyos que puede necesitar.

Las investigaciones han prestado especial atención a las niñas y mujeres cuyas características autistas pueden ser menos fáciles de reconocer, particularmente cuando tienen habilidades lingüísticas o cognitivas sólidas, o utilizan estrategias para desenvolverse en situaciones sociales. Sin embargo, los niños que presentan características autistas similares también pueden pasar desapercibidos. Un niño o una niña puede comunicarse con claridad, tener un buen desempeño académico o parecer desenvolverse adecuadamente en situaciones sociales y, al mismo tiempo, experimentar dificultades que no son evidentes para los demás.

Los adultos pueden notar con mayor facilidad a los niños cuyos comportamientos son más visibles y pasar por alto a aquellos cuyas diferencias se interpretan como timidez, tendencia a distraerse o quedarse ensimismados, desorganización, sensibilidad emocional o ansiedad. Estas interpretaciones pueden hacer que nunca se considere la posibilidad de autismo y que el niño no sea remitido para una evaluación. Incluso cuando se realiza una evaluación, algunas características autistas menos visibles pueden no reconocerse. Esto puede dar lugar a un diagnóstico que no se identifica o a un diagnóstico alternativo que no explica plenamente el perfil del desarrollo y las necesidades de apoyo del niño. Como resultado, es posible que no reciba los apoyos adecuados.

El autismo se caracteriza por diferencias persistentes en la comunicación social y la interacción social, y la presencia de patrones de comportamiento, intereses o actividades restringidos y repetitivos. Ambas áreas deben considerarse al evaluar si una persona cumple los criterios para el diagnóstico de autismo. Estas características pueden manifestarse de distintas maneras y con diferentes grados de intensidad.

Aunque los criterios diagnósticos son los mismos para niños y niñas, las características individuales pueden manifestarse, experimentarse o reconocerse de manera diferente.

Comunicación Social e Interacción Social

La comunicación social se refiere a la manera en que una persona comprende y utiliza la comunicación verbal y no verbal para interactuar, participar, jugar y comunicarse con los demás en distintas situaciones.

La interacción social se refiere al intercambio recíproco entre las personas. También incluye la manera en que una persona se relaciona con sus pares, participa en el juego imaginario y desarrolla y mantiene amistades.

 

Dificultades del Lenguaje

Algunos niños autistas también presentan dificultades del lenguaje. Cuando corresponde, el diagnóstico puede incluir el especificador “con alteración del lenguaje acompañante”. Sin embargo, el autismo puede presentarse con o sin dificultades del lenguaje asociadas.

Intereses Restringidos y Rutinas

Algunos niños autistas tienen intereses muy focalizados. Los temas de interés pueden parecer habituales para su edad, pero la intensidad, la profundidad del interés o la rigidez con la que se relacionan con estos pueden ser más pronunciadas.

Algunos niños también muestran una marcada preferencia por lo familiar, la previsibilidad y las rutinas. Los cambios inesperados pueden causarles un malestar considerable, especialmente cuando les resulta difícil cambiar el foco de atención o adaptarse a una situación nueva.

Habla, Uso de Objetos o Movimientos Repetitivos

Algunos niños repiten movimientos, palabras, frases o acciones, o utilizan objetos de manera repetitiva.

Algunos ejemplos incluyen alinear juguetes, aletear con las manos, repetir palabras o frases (ecolalia) o utilizar el lenguaje de una manera inusual o muy particular.

Diferencias Sensoriales

Las diferencias sensoriales se relacionan con la manera en que una persona experimenta la información sensorial y responde a ella.

Algunos niños pueden ser especialmente sensibles a los sonidos, las texturas, la luz, el dolor o la temperatura. Otros pueden mostrar una respuesta reducida a determinadas sensaciones o un interés inusualmente intenso por ciertas experiencias sensoriales.

Niveles de Apoyo

El DSM-5-TR (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, quinta edición, texto revisado, publicada en 2022) describe tres niveles de apoyo para el autismo: Nivel 1, requiere apoyo; nivel 2, requiere apoyo sustancial; y nivel 3, requiere apoyo muy sustancial. Los niveles de apoyo se consideran por separado para la comunicación social y para los patrones de comportamiento restringidos o repetitivos. Las necesidades de apoyo de una persona pueden variar entre estas áreas y cambiar con el tiempo.

¿Cómo Pueden Manifestarse las Características Autistas?

Algunas características autistas se manifiestan externamente, es decir, son fácilmente observables por los demás. Otras pueden experimentarse internamente y no ser evidentes para quienes rodean al niño.

Esta distinción es especialmente importante al considerar a niños y adolescentes autistas con habilidades lingüísticas y cognitivas sólidas que pueden parecer desenvolverse bien en situaciones cotidianas. Sus habilidades pueden hacer que sus diferencias subyacentes y necesidades de apoyo sean menos evidentes, sobre todo cuando compensan o camuflan sus dificultades.

Históricamente, las características externas o más observables se han reconocido con mayor facilidad en los niños, mientras que las características menos visibles o internas o las camufladas pueden pasar más desapercibidas en las niñas. Sin embargo, estos patrones no son exclusivos de uno u otro género. Los niños y adolescentes autistas de cualquier género pueden presentar una combinación de características externamente visibles y otras menos evidentes o experimentadas principalmente de manera interna.

La dificultad consiste en reconocer cómo las características autistas pueden manifestarse, compensarse u ocultarse de diferentes maneras en cada persona.

Por ejemplo, los maestros pueden notar más fácilmente a los estudiantes cuyos comportamientos son más visibles, como aquellos que se mueven constantemente, realizan movimientos repetitivos o muestran malestar cuando cambian las rutinas. Otros estudiantes pueden parecer callados, tímidos, distraídos o emocionalmente sensibles, lo que hace menos evidentes sus experiencias y necesidades de apoyo. Esto puede ser especialmente relevante para niños y adolescentes con habilidades lingüísticas sólidas, buen desempeño académico o que se esfuerzan mucho por cumplir las expectativas sociales.

La distinción importante está entre lo que los demás pueden observar fácilmente y lo que un niño puede estar experimentando internamente o esforzándose por ocultar o compensar. Comprender estas diferencias puede ayudar a los padres, maestros y profesionales a reconocer características autistas que, de otro modo, podrían pasar desapercibidas.

Características Observables: Lo Que Otras Personas Pueden Ver

Las características observables son comportamientos visibles desde el exterior que otras personas pueden identificar.

 

Algunos ejemplos incluyen:

  • Diferencias sensoriales: Buscar determinadas experiencias sensoriales, como examinar objetos muy de cerca, o evitar ciertas sensaciones, como taparse los oídos ante ruidos fuertes.
  • Insistencia en la invariabilidad: Mostrar malestar cuando cambian las rutinas, las actividades habituales terminan inesperadamente o las cosas no suceden como se esperaba.
  • Movimientos repetitivos: Balancearse, adoptar posturas particulares con los dedos de las manos o realizar otros movimientos repetitivos que pueden ayudar al niño a responder a la emoción, la ansiedad o las experiencias sensoriales.
  • Uso repetitivo de objetos: Hacer girar, alinear, clasificar o agrupar juguetes siguiendo un patrón o una regla determinada.
  • Intereses restringidos: Mostrar un interés intenso por un tema, objeto o actividad particular, o desarrollar conocimientos muy amplios sobre un tema especializado o poco común.

Estas características pueden ser más fáciles de identificar para los padres de familia y los maestros, aunque su significado debe considerarse dentro del perfil general del desarrollo del niño.

Experiencias Internas y Camuflaje

Algunas características autistas pueden ser menos evidentes para otras personas porque se experimentan principalmente de manera interna. Un niño puede esforzarse mucho por desenvolverse en situaciones sociales, manejar la incomodidad sensorial o cumplir las expectativas sin mostrar cuánto esfuerzo le exige hacerlo.

Una estrategia que algunas personas autistas utilizan para desenvolverse en situaciones sociales o sentirse más aceptadas por los demás es el camuflaje. Este consiste en utilizar estrategias para compensar, ocultar o reducir la expresión visible de las características autistas. Aunque puede ayudar a las personas a desenvolverse en determinados entornos sociales, también puede exigir un esfuerzo considerable y contribuir al agotamiento o al malestar emocional.

El camuflaje suele describirse a través de tres estrategias:

  • Compensación: Utilizar estrategias para desenvolverse ante las dificultades sociales, como ensayar conversaciones o preparar guiones para determinadas situaciones sociales.
  • Enmascaramiento: Ocultar o suprimir características o maneras de comportarse asociadas al autismo, por ejemplo, supervisando conscientemente las expresiones faciales o el lenguaje corporal.
  • Asimilación: Intentar encajar con los demás imitando sus comportamientos, ocultando movimientos de autorregulación (estereotipias) o restando importancia a los intereses personales.

Estas estrategias pueden hacer que las dificultades de un niño sean menos evidentes. Sin embargo, parecer competente en situaciones sociales no significa necesariamente que las interacciones sociales le resulten fáciles o que no requieran esfuerzo.

Ejemplos de Características Que Pueden Experimentarse Internamente

Los siguientes ejemplos describen experiencias o estrategias que pueden presentarse en algunas personas autistas. No son indicadores diagnósticos por sí solos y algunas también pueden presentarse en personas que no son autistas.

  • Diferencias sensoriales: Organizar las actividades teniendo en cuenta la carga sensorial, sin necesidad de identificarla como una dificultad sensorial. Por ejemplo, evitar restaurantes ruidosos y muy concurridos.
  • Episodios de bloqueos: Cuando los estímulos sensoriales, las exigencias sociales, el estrés emocional u otras demandas se vuelven abrumadores, algunas personas autistas pueden retraerse, responder menos a los demás, tener dificultad temporal para hablar, llorar o buscar un lugar tranquilo u oscuro. Estas respuestas pueden ser menos visibles para los demás que otras manifestaciones externas de malestar.
  • Comunicación social e interacción social: Algunos niños utilizan conversaciones previamente ensayadas, imitan expresiones faciales o analizan conscientemente las expectativas sociales para desenvolverse en las interacciones. Pueden parecer competentes socialmente, aunque estas interacciones les exijan mucho esfuerzo y les resulten agotadoras.
  • Habla repetitiva y repetición mental: Mientras que el habla repetitiva puede manifestarse externamente mediante la repetición de palabras, frases o diálogos (ecolalia), otras formas menos visibles pueden incluir ensayar mentalmente frases conocidas, repasar conversaciones una y otra vez o repetir internamente palabras o diálogos. Estas experiencias internas pueden pasar desapercibidas para los demás.
  • Insistencia en la invariabilidad: Algunas personas pueden depender de planes detallados, rutinas conocidas o reglas personales rígidas para crear previsibilidad y manejar la incertidumbre. El perfeccionismo puede presentarse como una estrategia para afrontar determinadas situaciones, pero no constituye, por sí solo, una característica diagnóstica del autismo.
  • Reciprocidad emocional: Experimentar las emociones intensamente o tener dificultades para identificar, comunicar o regular los sentimientos.
  • Intereses restringidos: Desarrollar intereses profundos en temas que pueden parecer habituales o socialmente aceptados, como los animales, la naturaleza, la literatura, el mundo de fantasía, la ficción, la psicología o los casos de crímenes reales. La intensidad y la profundidad del interés pueden ser menos evidentes porque el tema en sí resulta familiar y socialmente aceptado.

Algunas personas autistas presentan una combinación de características más visibles y otras menos evidentes. Su manera de manifestarlas también puede variar según la situación y cambiar a medida que crecen, desarrollan estrategias para afrontar distintas situaciones o se enfrentan a nuevas exigencias. Algunas características pueden ser notorias para los demás, mientras que otras pueden estar camufladas o experimentarse internamente.

Por ejemplo:

  • Diferentes características en distintas áreas: Un niño puede mostrar malestar visible cuando se siente abrumado y, al mismo tiempo, esforzarse por seguir las expectativas sociales u ocultar su incomodidad sensorial.
  • Cambios a lo largo del tiempo: Un niño cuyos movimientos repetitivos o dificultades con las transiciones eran evidentes cuando era más pequeño puede aprender posteriormente a suprimir estos comportamientos o utilizar otras estrategias para manejar la incertidumbre.
  • Diferencias según el entorno: Un niño puede parecer desenvolverse bien en el colegio, pero experimentar un agotamiento o malestar considerable en casa después de afrontar durante todo el día las exigencias sociales, sensoriales y académicas.

Estos ejemplos ilustran por qué es importante considerar las experiencias del niño en diferentes entornos y a lo largo del tiempo, en lugar de basarse únicamente en lo que los demás observan en una situación particular.

¿Por Qué Puede Ser Difícil Identificar las Características Internas?

Algunos niños y adolescentes autistas reciben diagnósticos de ansiedad, depresión, trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) u otras condiciones de salud mental antes de que se reconozca el autismo. Estas condiciones pueden identificarse primero porque sus manifestaciones son más evidentes o porque las características autistas del niño son menos notorias.

Es importante destacar que estas condiciones pueden coexistir con el autismo. Reconocer el autismo no significa descartar la ansiedad, la depresión, el TDAH, el TOC u otras dificultades de salud mental, ni asumir que forman parte del autismo. Cada condición puede contribuir a las experiencias y necesidades de apoyo del niño, y puede requerir su propia evaluación e intervención.

Cuando las características autistas son menos evidentes o están camufladas, pueden resultar más difíciles de reconocer durante una evaluación. Aunque las herramientas diagnósticas estandarizadas son importantes, es posible que no reflejen plenamente las experiencias de una persona, especialmente cuando esta compensa las diferencias en la comunicación social o cuando su perfil no coincide con las características del autismo que se reconocen habitualmente.

Una evaluación integral considera la historia del desarrollo, el comportamiento en diferentes entornos, la comunicación social, los patrones restringidos o repetitivos de comportamiento, los intereses y las actividades, así como las experiencias cotidianas y las necesidades de apoyo de la persona. También debe explorar si la persona utiliza estrategias para compensar o camuflar características autistas que quizá no sean evidentes durante la evaluación.

¿Qué Deben Observar los Padres de Familia?

Los padres de familia deben prestar atención a los patrones que se presentan a lo largo del tiempo, en lugar de centrarse en un solo comportamiento aislado. Es importante observar la comunicación social del niño, su flexibilidad, sus experiencias sensoriales, sus intereses y el esfuerzo que le exigen las situaciones sociales, no solamente si parece sociable o tiene un buen desempeño académico.

Ninguna característica aislada permite establecer un diagnóstico de autismo. La evaluación considera el perfil general del desarrollo y la manera en que estas características afectan el funcionamiento cotidiano.

Características Que los Padres Pueden Observar en Niños Menores de Cinco Años

Algunos niños pequeños tienen habilidades cognitivas sólidas en áreas específicas, como la memoria, el razonamiento visual, el reconocimiento de patrones o la comprensión de reglas. Otros pueden, además, demostrar habilidades lingüísticas o académicas avanzadas.

Estas fortalezas pueden coexistir con dificultades en la comunicación social, el pensamiento flexible, el procesamiento sensorial o las habilidades adaptativas (habilidades cotidianas necesarias para desenvolverse de manera independiente). Tener buenas habilidades lingüísticas y académicas no descarta el autismo, pero estas fortalezas tampoco indican, por sí solas, que un niño sea autista.

En algunos casos, las fortalezas de un niño pueden hacer que sus dificultades subyacentes sean menos evidentes para los padres de familia, los maestros y los profesionales. Un niño puede aprender rápidamente, recordar detalles o seguir reglas conocidas y, al mismo tiempo, tener dificultades para adaptarse a los cambios, desenvolverse en las interacciones sociales o manejar las exigencias sensoriales. Cuando las fortalezas de un niño en algunas áreas hacen que otras diferencias sean menos evidentes, el reconocimiento de las características autistas y el acceso a los apoyos adecuados pueden retrasarse.

Algunas características que los padres pueden observar incluyen:

  • Juego e interacción con otros niños: Jugar al lado de otros niños en lugar de interactuar activamente con ellos, preferir el juego independiente o imitar a sus compañeros y repetir frases para participar en actividades sociales.
  • Interacción recíproca: Tener dificultades para mantener interacciones sociales recíprocas, es decir, intercambios en los que ambas personas participan y responden la una a la otra.
  • Gestos y expresiones faciales: Utilizar menos gestos o tener dificultades para interpretar los gestos y las expresiones faciales de otras personas.
  • Conversación e intereses compartidos: Hablar extensamente sobre temas favoritos sin responder a su interlocutor ni compartir la atención o el interés por una experiencia.
  • Comprensión de perspectivas: Tener dificultades para comprender lo que otra persona sabe, siente, quiere o pretende.
  • Juego repetitivo: Alinear juguetes, clasificar objetos o colocar repetidamente elementos en un orden determinado.
  • Juego imaginativo menos flexible: Preferir reproducir repetidamente la misma situación de juego en lugar de ampliar las rutinas de juego conocidas con nuevas ideas.
  • Juego cooperativo: Querer que otros niños sigan reglas específicas o un guion determinado, o desear tener amigos, pero tener dificultades para integrarse a un grupo, negociar durante el juego o adaptarse a las ideas de otros niños.
  • Rutinas y transiciones: Mostrar malestar cuando cambian las rutinas o una actividad termina inesperadamente, o depender de rutinas, expectativas y secuencias conocidas para sentirse seguro.
  • Comunicación con diferentes propósitos: Utilizar el lenguaje de manera eficaz para pedir objetos y nombrarlos, pero comunicarse con menor frecuencia para hacer comentarios, compartir experiencias o relacionarse socialmente. Algunos niños hablan con fluidez, pero tienen dificultades para mantener interacciones recíprocas con sus compañeros.
  • Guiones verbales: Utilizar frases memorizadas o diálogos conocidos en determinadas situaciones.
  • Intereses focalizados: Mostrar un interés intenso por determinados objetos, personajes, números, letras o temas específicos.
  • Cambio del foco de atención: Tener dificultades para apartarse de una actividad favorita o un interés preferido.
  • Diferencias sensoriales: Experimentar dificultades sensoriales que pueden afectar la alimentación, el sueño, la forma de vestirse, las rutinas diarias o la participación en actividades preescolares.
  • Diferencias según el entorno: Parecer desenvolverse bien en ambientes estructurados, pero después experimentar un malestar o agotamiento considerable.
  • Reconocimiento y comunicación de las emociones: Tener dificultades para identificar o comunicar emociones, malestar físico, hambre, cansancio u otras sensaciones corporales.

Los padres de familia deben considerar la historia del desarrollo de su hijo, la combinación de características presentes y la manera en que estas características afectan su vida cotidiana.

Características Que los Padres Pueden Observar en Adolescentes

Algunos adolescentes autistas que tienen habilidades cognitivas y lingüísticas sólidas pueden tener dificultades para desenvolverse ante las expectativas sociales, los cambios en las amistades o el aumento de las exigencias emocionales y sociales. Pueden comunicarse con claridad y tener un buen desempeño académico, por lo que su necesidad de recibir apoyo puede pasar desapercibida.

Algunas características que los padres pueden observar incluyen:

  • Interpretación de señales sociales no verbales: Tener dificultades para comprender las señales no verbales, el sarcasmo, las bromas, la comunicación indirecta o los significados implícitos.
  • Rutinas y patrones predecibles: Necesitar rutinas o experimentar un malestar considerable ante cambios inesperados.
  • Experiencias sensoriales: Presentar sensibilidades sensoriales que interfieren con el desempeño escolar, las actividades sociales o el funcionamiento cotidiano.
  • Espacio personal: Tener dificultades para reconocer o adaptarse a las expectativas de otras personas con respecto al espacio personal.
  • Amistades: Tener dificultades para establecer o mantener amistades a medida que las expectativas entre pares se vuelven más complejas y la comunicación social más sutil. Las interacciones sociales pueden resultar confusas y agotadoras.
  • Intereses focalizados: Desarrollar conocimientos profundos sobre temas o pasatiempos específicos y disfrutar de conversaciones detalladas sobre ellos, pero tener dificultades para cambiar el foco de atención durante las conversaciones o las actividades escolares.
  • Comportamientos repetitivos: Dar golpecitos con los dedos repetidamente, mover los pies, o manipular objetos pequeños; repetir frases, citas o diálogos de películas, programas de televisión o redes sociales; ensayar conversaciones o posibles respuestas sociales; repasar mentalmente situaciones sociales; preferir siempre la misma ruta para ir a lugares conocidos, optar por consumir la misma comida o usar el mismo tipo de ropa; ver repetidamente determinadas escenas o escuchar la misma canción; o buscar confirmación constante sobre los planes previamente organizados.
  • Regulación emocional: Experimentar emociones intensas, explosiones emocionales o bloqueos, y al mismo tiempo tener dificultades para identificar o expresar lo que sienten.
  • Participación social: Retirarse de las actividades grupales o experimentar aislamiento cuando las situaciones sociales resultan difíciles de manejar.
  • Fortalezas e intereses: Tener buena memoria, curiosidad amplia o capacidad para concentrarse intensamente en temas de interés. Estas fortalezas pueden favorecer el éxito en áreas como la tecnología, las artes u otros campos académicos especializados.
  • Relaciones de apoyo y colaboración: Desarrollar y mantener amistades estables y convertirse en amigos y colaboradores solidarios cuando las relaciones son comprensivas y brindan apoyo.

Algunos adolescentes pueden camuflar sus dificultades para intentar encajar con los demás, lo que hace que su necesidad de apoyo sea menos evidente.

¿Es También Posible Reconocer Estas Características en la Edad Adulta?

Algunos adultos con habilidades lingüísticas y cognitivas sólidas pueden reconocer diferencias de larga data en la interacción social, el procesamiento sensorial, la regulación emocional, las rutinas cotidianas o el pensamiento flexible. Pueden comenzar a sospechar que son autistas después de aprender más sobre el autismo o de reconocer similitudes entre sus propias experiencias y las de otras personas autistas.

Algunos ejemplos de estas características pueden incluir:

  • Encontrar las conversaciones informales confusas, agotadoras o difíciles de seguir, especialmente cuando las señales sociales no se expresan de manera explícita.
  • Interpretar el lenguaje literalmente o tener dificultades para comprender indirectas e intenciones implícitas.
  • Experimentar como abrumadores estímulos sensoriales cotidianos, como los sonidos, las texturas, los estímulos visuales o los cambios de temperatura.
  • Repetir acciones, frases, preguntas o historias con una función comunicativa o de autorregulación.
  • Depender de preferencias y rutinas conocidas para obtener comodidad y previsibilidad.
  • Experimentar emociones intensas o tener dificultades para regularlas.
  • Sentir malestar ante los cambios en las rutinas habituales.
  • Ocultar características autistas en público para encajar con los demás.
  • Desarrollar intereses intensos y compartir información extensa sobre temas preferidos como una forma de relacionarse con otras personas.
  • Tener fortalezas o talentos particulares, como una memoria excepcional, habilidad musical, aptitudes matemáticas o gran atención al detalle.

Los adultos que reconocen un patrón de diferencias presente desde hace mucho tiempo pueden considerar una evaluación diagnóstica para comprender mejor sus experiencias y necesidades de apoyo.

¿Cuándo Deben los Padres de Familia Buscar Apoyo?

Si le preocupa el desarrollo del lenguaje de su hijo, su comunicación social, su interacción con otras personas, su flexibilidad, sus experiencias sensoriales o sus habilidades adaptativas cotidianas, no tiene que esperar para ver cómo evoluciona la situación.

En Talk & Bloom® le ayudamos a comprender el perfil individual de su hijo —sus fortalezas y las áreas en las que puede necesitar apoyo— para identificar estrategias que favorezcan la comunicación, las relaciones interpersonales, la participación en una variedad de actividades y entornos, y el funcionamiento cotidiano.

Comuníquese hoy con Talk & Bloom® para programar una consulta gratuita. Podemos conversar sobre sus inquietudes, responder sus preguntas y ayudarle a determinar si una evaluación u otro paso puede ser apropiado.

Cada niño merece ser comprendido y cada padre merece sentirse acompañado y contar con herramientas para apoyar a su hijo.